Hasta ahora si querías ser taxista te tocaba pedir un préstamo, o simplemente ser rico.

Las licencias de taxi eran un valor en alza. Un taxista podía tener una jubilación sosegada simplemente jubilándose y vendiendo su licencia, solo buscar por internet ya aparece un precio “medio” de venta de 130.000 €.

Obviamente un emprendedor que tenga que pagar esa licencia lo que quiere es rentabilizarla. Y muchos pondrán el grito en el cielo cuando se tramite la reforma que la generalitat quiere hacer, y que a mi forma de pensar llega bastante tarde.

La generalitat prevee eliminar el negocio entre particulares de este tipo de licencias, y de la de los VTC.

Cuando un taxista cesa su actividad por el motivo que sea la licencia retorna a la generalitat, sin que la persona obtenga beneficio alguno por ella.

Con el control de las licencias en su mano la generalitat puede controlar de forma efectiva el número de licencias activas y otorgarlas mediante concurso.

Esto implica que el coste inicial de la actividad para los nuevos taxistas será menor, y el beneficio después de dedicarse a la actividad no se verá recompensado.

Bajo mi punto de vista eliminar el negocio de la compra-venta de licencias es una buena señal, probablemente me lloverán críticas por pensar así, pero es lo que hay.

Las licencias deberían haber sido desde el principio nominativas e intransferibles. No un pasaporte para una mejor jubilación.